DNPER-1Hola, soy "la Dnepr" una de "esas" motos "raras" y viejas.
Hace ya algunos años que estamos en marcha, aunque algunas con achaques y renqueando, pero andando.

Somos las pioneras de la marcha motera, las que escandalizábamos a los mojigatos de nuestros tiempos, con nuestros tubos de escape a toda "pastilla" por la carretera de un lado para otro hace un montón de años.
Nos gusta llamar la atención con nuestros cromados, el porte clásico, ese "runrún" de motor con estilo y la comodidad de lo antiguo.

Tenemos una larga experiencia como maquinas andadoras. Muchos kilómetros a nuestras espaldas y conocemos muchos trucos para no fallar en los momentos difíciles. Casi siempre llegamos a nuestro destino.
El año pasado, el "chulo" de mi dueño me hizo llevarle a Santiago de Compostela y me parece que lo pasó él peor que yo. Joder que viaje. Pero llegamos.
No somos muy delicadas, por que nuestra mecánica es pionera, clásica y elemental. Por eso es fácil entendernos y mantenernos en funcionamiento, aunque a veces tengamos "brujas" que nos dicen que no.
Nuestros "señores" nos tratan de maravilla y nosotras les correspondemos.

Nos guardan en sitios calientes, secos y confortables. Nos quitan el polvo, nos engrasan y nos cuidan mucho. En el fondo nos quieren y están orgullosos de nosotras.

Algunos tienen varias motos, las coleccionan. Son casi profesionales de nosotras. Nos conocen y saben de nuestras cosas y costumbres. 

Ellos no lo saben, pero nosotras también los conocemos bien. Sabemos lo que quieren de nosotras y se lo damos. Conocemos todo el calendario de salidas que vamos a hacer, los itinerarios, si son duros a llanos, de montaña o de ciudad o si son largos o cortos.
Unos días antes de salir, empiezan los preparativos.
Se saca brillo a los cromados, se llenan los depósitos de gasolina, según el recorrido, se ponen a punto los motores y se comprueban todos los detalles.
Si miran los guantes, cascos, botas, gafas, etc.
Cuando se van, echan la última mirada y nos acarician el depósito con unas palmaditas. Casi nos dan ánimos para el día siguiente, para que descansemos y estemos preparadas para dar lo mejor de nosotras. 

DNPER-4Y nosotras lo hacemos. Descansaremos y les haremos felices al día siguiente.
El día de la marcha, es una fiesta. Ellos se juntan, se saludan, se preguntan por la salud y todo eso. También vienen chicas que son igual de moteras que cualquiera.
También nosotras coqueteamos, miramos quien ha venido y quien no.
Hay motos guapas como la norton, la derbi roja coquetona, la "reynona" de la harley y todas las demás, que todas tienen algo.
Nos paseamos orgullosas por el grupo, fardando y presumiendo.
A algunas les sacamos defectos. "mira la sanglas, tiene las ruedas fofas o esa con arrugas. Aunque son las menos. Todas estamos guapas.
Nos ponemos en marcha y ronroneamos y rugimos. Unas suenan graves, otras suaves y lentas. Otras agudas y aceleradas, pero todas sonamos de maravilla.
Nos aceleran para ver que tal suenan los motores y despiertan nuestras ganas de correr. Al final salimos llamando la atención. Los peatones vuelven la cabeza y sienten envidia de nosotras.
Los señores y señoras se yerguen en las motos y alzan sus cabezas orgullosas sintiendo las vibraciones de nuestros motores debajo de sus culos, sintiendo el cosquilleo de las revoluciones debajo del pantalón.
Que gustirrinín ¿no? Que gozada.

A por los kilómetros. La cosa empieza bien. Ellos van almorzados y con un par de vinos y un carajillo, de puta madre.
Pasan los pueblos y los conductores nos miran, aminoran la velocidad y nosotros les hacemos disfrutar con el espectáculo.
Paramos a descansar y tomar algo, por que todos tenemos años y nos conviene no tener prisa.
El encargado de los recorridos, es un genio con los sitios y conoce los rincones de nuestra tierra de cojones. Son preciosos y se aprecian los paisajes muchísimo.
Rodamos despacio y eso juega a nuestro favor. Todo es calma y tranquilidad. Una gozada.
La comida es otra fiesta, con chistes, bromas y chascarrillos. No se privan de nada y el tiempo pasa agradablemente sin prisas.

Llega el momento de continuar la marcha y del retorno a casa con los cuerpos contentos y nosotras con la satisfacción del deber cumplido.
Se comentan los incidentes del día, el balance de bajas (si las hay) y comienzan las retiradas, cada uno a su casa, con el pensamiento en la próxima.
Nosotras a la cuadra a esperar a que otro día nos quiten el barro de las ruedas y nos preparen para la siguiente en el calendario.
Acumulan las historias del día para el recuerdo y cansados y contentos harán los últimos comentarios mientras se van a sus casas.
Y ya es historia. Bonita por cierto y que la siguiente sea mejor.
También nosotras en nuestra soledad, sabemos que el reencuentro será magnifico. Aquí se quedan las maquinas, esperando fielmente vuestro regreso. 

 

Fdo. la Dnepr 

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